30/11/2025
Círculo rojo: secretos de la guerra en la AFA, confesiones y disputas en la calle San José
Fuente: telam
Hiperactividad en la sede de Camioneros y en el departamento de Cristina Kirchner. Recrudece la pelea entre Hugo y Pablo Moyano: quién es quién. El rol de Diego Santilli. Los vínculos de Claudio “Chiqui” Tapia, la reconstrucción con Jorge Macri y la puja con el ex presidente. AGN y conexiones judiciales. Negociaciones en PBA
>“Vienen por mí”, confesó en privado Claudio Tapia, “Chiqui”, en la última semana. El jefe de la AFA había desarrollado, el año pasado, algunos contactos algo más fluidos que al comienzo de la gestión de Javier Milei con funcionarios y colaboradores de la administración libertaria tras una primera embestida que incluyó fijar en la agenda pública el posible desembarco de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), la privatización de los clubes resistida por la asociación del fútbol local, y la discusión del decreto 1212, de aportes y contribuciones a la seguridad social de los clubes. Una foto con Karina Milei en Paraguay, algunas negociaciones secretas con colaboradores de Santiago Caputo, empujadas principalmente desde la petrolera YPF, sponsor de la Selección, frenaron momentáneamente la disputa mientras, en paralelo, la pelea entre Tapia y Mauricio Macri, que incluyó por entonces a su primo Jorge, jefe de Gobierno porteño, se hizo cada vez más feroz.
En el círculo rojo futbolístico se desparramó en estos días una versión insistente: que las desventuras de Vallejo y su financiera fueron, cuanto menos, festejadas por la Casa Rosada. Se trata, en realidad, de un eufemismo. Cerca de la AFA están convencidos de que fueron motorizadas por operadores del Gobierno. Mencionan incluso a un abogado muy cercano al corazón de la cúpula libertaria, con excelentes vínculos en los tribunales. Como reprimenda, aseguran algunas fuentes, por la viralización de los audios del lenguaraz Diego Spagnuolo, el ex titular de la agencia de discapacidad, divulgados en medios alternativos que, en los corrillos mediáticos, son atribuidos a usinas cercanas a la asociación del fútbol local.
Desde que el jefe de la AFA volvió al predio del CEAMSE, en el sur de la capital, reconstruyó el vínculo con Jorge Macri. En su entorno aseguran ahora que haber corrido a Tapia de ese lugar fue un error. Un movimiento innecesario al que el jefe de Gobierno accedió por insistencia de su primo, instrumentado en su momento por Ezequiel Sabor, un asesor eficaz. Una decisión que, por ejemplo, no fue compartida por Néstor Grindetti, que ocupaba la Jefatura de Gabinete porteño y que le valió la enemistad del ex presidente. Pragmáticos ambos, “Chiqui” y el alcalde recompusieron. Algo de eso debe haber influido en el quiebre en la relación de los primos Macri.
“Ahora no hay vínculos con la Casa Rosada”, explicaron por estas horas allegados a Tapia. En verdad, todavía existen algunas relaciones. De funcionarios de bajo perfil mediático, pero con extenso recorrido en política. Existe, además, otro colaborador que guarda una histórica vinculación con el CEAMSE, que supo construir en su momento un nexo aceitado con “Chiqui” y que ahora está dedicado a otras cuestiones: el ministro del Interior, Diego Santilli. Viejas relaciones, nuevos quiebres. Visiblemente cansado, producto del raid de viajes por el interior y las constantes reuniones con gobernadores que lleva adelante desde hace semanas para colgarse, en parte, el mérito de la aprobación del Presupuesto 2026, Santilli se hizo el tiempo para participar, el miércoles por la noche, del cóctel de bienvenida que el saliente legislador bonaerense Fabián Perechodnik ofreció en su departamento frente a la Plaza Vicente López al nuevo embajador italiano, Fabrizio Nicoletti, que habla un muy decente español tras su paso por Panamá.Esa negociación quedó para el próximo año. No así la integración del directorio del Banco Provincia, muy codiciado por la oposición, que reclamaría ahora tres lugares, además de otras sillas, menos apetecibles pero no por eso desechables, en el grupo de empresas del banco. Es parte de las tratativas que no tuvieron todavía un resultado favorable al cierre de esta semana, con la sesión fallida de este viernes por el endeudamiento, que tendrá una nueva oportunidad el miércoles, en La Plata. La foto icónica de estos últimos días fue la de Facundo Tignanelli, el jefe del bloque K en la Legislatura, junto a Alexis Guerrera, del Frente Renovador, ambos con el oído atento al teléfono de este último, en altavoz, con Sergio Massa del otro lado de la línea, agendado por Guerrera como “STM”. El tigrense sigue muy activo. Sus oficinas de la avenida Libertador, en la capital, son una romería de dirigentes, empresarios y sindicalistas.
Esa es, todavía, una disputa feroz. Tan salvaje, más allá de los esfuerzos por maquillarla, como la guerra a cielo abierto que se agudizó en la familia Moyano, en el seno de Camioneros, en la calle San José, entre Hugo y Pablo, expuesta esta semana a través de dos delegados bien conocidos en el sindicato: Marcelo Aparicio, “Feúcho” -“Feo” para los más cercanos-, y José Garnica, “Tetas”.
El distanciamiento entre Hugo y Pablo alteró las relaciones y dividió al gremio. Según fuentes de camioneros, “Feúcho” no aparece por la sede de San José desde hace tiempo. Disgustado no solo por definiciones de Hugo Moyano, sino también por decisiones de su pareja, Liliana Zulet. Algo similar ocurrió con Pablo, que se alejó hace rato, incluso de la CGT, y se refugió en el club de fútbol del gremio. Algunos aventuran que podría enfrentarse con su padre el año próximo, en el congreso gremial. Este viernes, en las elecciones de la federación, Hugo Moyano desplazó a Aparicio, y ascendió a Jerónimo, su hijo menor.
En el 2012, la Legislatura porteña autorizó a la ciudad a endeudarse en más de $200 millones para pagar esas indemnizaciones por el vencimiento de los contratos. En ese momento, en la Legislatura, circuló de manera insistente un cambio informal en el nombre de la vieja normativa: empezó a hablarse de la “Ley Santilli”, por entonces ministro de Espacio Público, que cimentó con el líder camionero un vínculo cercanísimo. Diez años después, Rodríguez Larreta extendió la concesión, que vencía ese año, hasta el 2028. Esa decisión es la que ahora agravó la pelea familiar en el seno de los Moyano: el miércoles, en la sede de Camioneros, en la calle San José, Garnica, secretario de la rama de recolección del gremio, culpó a los que avalaron esa extensión, sin nombrarlos. Según explicaron, se refirió a Aparicio y a Pablo Moyano, aunque en el entorno de este último deslizaron que esa definición no pudo haber sido aceptada sin el aval de Hugo Moyano.
La ex presidenta espera a que el Gobierno oficialice, por ejemplo, la nueva ley de reforma laboral. En algunas de sus charlas privadas recientes sorprendió a algunos de sus visitantes cuando aseguró que algunas de las modificaciones planteadas por el oficialismo no las consideraba tan descabelladas. Es una primera aproximación, de un texto que nadie conoce y que solo se discutió, en trazos generales, en el ámbito del Consejo de Mayo, frente a Gerardo Martínez y Martín Rapallini como representantes del sindicalismo y los industriales. El último encuentro, de esta semana, no conformó a ningún sector: el gobierno simuló la apertura a una discusión que, en los hechos, se terminará de resolver en estos días en despachos oficiales. “La UIA quiere mucho, la CGT no quiere nada, pero el sindicalismo va a tener diputados sentados en el Congreso. Nosotros solo somos consejeros, podemos opinar pero termina con las leyes que quiere el Ejecutivo. Una de las reformas más importantes, que es la tributaria, nosotros no estamos participando”, se sinceró un consejero que representa al Parlamento.
Con el paquete de reformas cerca de obtener luz verde, el Congreso tendrá durante el verano, con excepción de algunas semanas de enero, una intensa actividad. No solo por esa batería de iniciativas, que también incluye al Presupuesto, sino por la dispersión parlamentaria, por la sangría de legisladores del PRO hacia La Libertad Avanza, por la incertidumbre en torno del bloque peronista y las tratativas que aún restan saldarse. Por ejemplo, las vacantes en la Justicia. También la integración de la Auditoría General de la Nación (AGN), que espera por la vuelta de algunos de sus antiguos miembros como Javier Fernández, apadrinado por Gerardo Zamora, flamante senador, con aspiraciones al 2027. Un proyecto similar al de Sergio Uñac, senador por San Juan, al que propician un grupo de dirigentes del peronismo, con diálogo cruzado, incluida Cristina Kirchner. Hay conversaciones en torno a la conducción del PJ.
Ese círculo de poder es el que, según trascendió, está bajo la mira de Karina Milei. La hermana del Presidente debe resolver todavía algunas cuestiones del organigrama, mientras Manuel Adorni define casilleros junto a Aimé Vázquez, “Meme”, que ganó protagonismo interno. Por debajo de la secretaria general se atomizaron varios subgrupos. La hermana de Milei acumuló cada vez más poder desde las elecciones. Lo entendió Patricia Bullrich, una de las pocas que tiene vuelo propio pero que se alineó con ese sector. La ex ministra de Seguridad logró imponer a Alejandra Monteoliva en Seguridad y trabaja en la construcción de la nueva Agencia de Migraciones. En la semana se confirmó, además, a Martín Ferlauto, ex secretario de Seguridad de General Pueyrredón, como futuro número dos de Monteoliva: en la anterior gestión de Migraciones, en la administración del Frente de Todos, Ferlauto fue denunciado por un hackeo en el sistema. Ahora hay fuertes versiones que dan cuenta de que Bullrich, que debutó explosiva en el Senado, pretende llevarse funciones de la SIDE a esa nueva estructura, que aún no tiene gestor. Se habla de Diego Valenzuela, que siempre quiso ir al Ejecutivo. La SIDE se transformó en los últimos tiempos en otro de los lugares en los que se libra la disputa interna. “Si no se puede ordenar, tal vez haya que desarmarla”, deslizó un dirigente libertario.
Fuente: telam