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28/01/2025

La aceleración económica de India está llegando a su fin: “Faltan ideas para el crecimiento a largo plazo”

Fuente: telam

El crecimiento industrial, el mercado bursátil y la rupia se hunden, y la mayoría de los consumidores ganan muy poco para levantarlos, lo que frena el impulso del país para convertirse en economía desarrollada

>Hace un año, India se recuperaba con brío de una recesión provocada por Covid-19. El país había superado a China como el más poblado, y sus dirigentes declaraban que India era la gran economía con el crecimiento más rápido del mundo.

India desplazó a Reino Unido como quinta economía mundial en 2022, y para el año próximo se espera que desbanque a Alemania del cuarto puesto. Pero India ha perdido el paso, revelando sus vulnerabilidades incluso mientras asciende en la clasificación mundial.

El mercado de valores, que se elevó durante años, acaba de borrar los últimos seis meses de ganancias. La moneda, la rupia, cae rápidamente frente al dólar, haciendo que los beneficios nacionales parezcan menores en la escena mundial. La nueva clase media india, cuya riqueza aumentó como nunca tras la pandemia, se pregunta dónde se equivocó. Y Modi tendrá que ajustar sus promesas.

Noviembre trajo la primera sorpresa desagradable, cuando las estadísticas nacionales revelaron que el crecimiento anual de la economía se había ralentizado al 5,4 por ciento durante el verano. El pasado año fiscal, que abarcó de abril a marzo, se registró un crecimiento del 8,2 por ciento, suficiente para duplicar el tamaño de la economía en una década. La previsión revisada para el año fiscal en curso es del 6,4 por ciento.

Desde que en 2016 el gobierno retiró de circulación grandes cantidades de efectivo en un vano esfuerzo por frenar el comercio clandestino, dijo Roy, la economía nunca ha recuperado ni siquiera su ritmo del 8 por ciento. Solo parecía ir mejor, dijo, porque “se produjo la caída debido a la covid, como ocurrió en muchas economías. La economía india no recuperó su tamaño absoluto hasta el año pasado”, más tarde que la mayoría de los demás países.

Las razones de la desaceleración son objeto de debate. Un efecto es innegable: los inversionistas extranjeros se han ido.

“La inversión extranjera ha atendido el aviso de que el mercado de valores indio está sobrevalorado”, dijo Roy. “Es bastante lógico que se alejen de las molestas economías emergentes y pongan su dinero donde puedan ganar más”, como en Wall Street, añadió.

El número de indios que compraron acciones creció aún más rápidamente, lo que contribuyó a hacer subir los precios. Antes de las elecciones parlamentarias de junio, la mano derecha de Modi, Amit Shah, predijo que la nueva clase inversora de la India ayudaría a llevar a su partido a la victoria. Durante los dos primeros mandatos de Modi, el número de indios que tenían cuentas de inversión pasó de 22 millones a 150 millones, según un estudio de Motilal Oswal, una casa de bolsa.

Pero esa prosperidad, concentrada en el 10 por ciento más rico, dejó al otro 90 por ciento con ganas de más. El partido de Modi perdió la mayoría en el Parlamento, aunque mantuvo el control del gobierno. La ampliación de las prestaciones sociales, como el trigo y el arroz gratuitos que el gobierno distribuyó a 800 millones de personas, ayudó.

A pesar de estos programas, el gobierno de Modi ha sido fiscalmente conservador y vigila de cerca la inflación. Ha centrado el gasto en grandes obras de infraestructura, como puentes y autopistas, que se supone atraen a empresas privadas para que realicen sus propias inversiones.

Por ejemplo, el gobierno indio apostó fuertemente por la construcción de nuevos aeropuertos. Pero las compañías aéreas que iban a prestar servicio en ellos se están retirando. Los turistas que habrían volado a lugares de playa como Sindhudurg, entre Bombay y Goa, no compran suficientes boletos para justificar el tener una terminal abierta en la zona.

Arvind Subramanian, economista del Instituto Peterson de Economía Internacional de Washington, atribuye la falta de demanda a la situación general del empleo.

Subramanian, quien fue el principal asesor económico del país durante el primer mandato de Modi, dijo que el gobierno se ha quedado “anquilosado y sin ideas” para abordar estos problemas. “Ideas para el crecimiento a largo plazo y el fomento del empleo: eso es lo que nos falta ahora”, dijo.

Cree no solo que la caída de la rupia es algo natural, sino que debería haberse producido antes. Hasta hace poco, el banco central gastaba miles de millones de dólares para apuntalar el valor de la moneda nacional.

A nadie le agrada ver que el crecimiento se ralentiza. El actual asesor económico jefe del gobierno indio, V. Ananta Nageswaran, declaró en una rueda de prensa en noviembre que las malas noticias podrían ser un problema momentáneo. “El entorno mundial sigue siendo difícil”, dijo, con la fortaleza del dólar y la incertidumbre ante la posibilidad de que Estados Unidos y China adopten medidas políticas repentinas.

Hace un año, la esperanza era que el propio motor económico de la India pudiera empujarla a través de los fuertes vientos globales. Los ingredientes que faltaban, entonces y ahora, empiezan con que hay demasiada gente con muy poco dinero en mano.

“La gente normal”, dijo Roy, los que se encuentran entre el 10 por ciento superior que ve grandes ganancias en bolsa y el 50 por ciento inferior que lucha por salir adelante, siguen “sin ganar lo suficiente para comprar lo básico”. Unos 100 millones de estas personas normales tienen derecho a recibir cereales gratuitos.

“Esta idea de que India necesita recortes fiscales, tiene la causalidad exactamente equivocada e invertida”, dijo el exasesor económico Subramanian. “El consumo es débil porque los ingresos son débiles”.

© The New York Times 2025.

Fuente: telam

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