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Domingo 25 de Octubre de 2026

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INTERNACIONAL

25/10/2026

La Intifada francesa

La Intifada francesa

Fuente: Netfan Servicios

Los disturbios en Francia no se explican solo por la economía: detrás hay cinco fracasos que sacuden a toda Europa, del multiculturalismo al modelo republicano

Según la biblia del traductor, la palabra árabe "intifada" en castellano equivale a varias, siendo dos de ellas "agitación" y "levantamiento". Se asocia con el medio oriente, pero también aplica a otras realidades, al calor del grito "globalizar la intifada", que al parecer en Francia fue escuchado junto al pañuelo conocido como Kufiya, tanto que muchas banderas fueron exhibidas en las manifestaciones, con excepción de la francesa.

A través del mundo, las preguntas son varias ¿qué le pasó a Francia? ¿por qué Francia? Si ocurrió allá, podría pasar en cualquier país, ¿también EE. UU? De partida, fue violencia inaceptable en todo lugar, donde no solo sorprende su nivel sino también la falta de respuesta, la ineficiencia demostrada por el Estado y sus gobernantes, ya que no es la protesta legítima de gente que quiere mejorar a su sociedad, sino la revolución molecular de aquellos que desprecian al país y sus tradiciones, debido a que por sobre sus excesos colonialistas sobresale una inmensa obra civilizatoria, que al mundo ha aportado algunas de las mejores trayectorias del humanismo. Más aún, sin Francia no se explica la idea misma de Occidente al ser uno de sus vértices, por lo que duele ver como acepta que se intente erradicar lo que la hizo grande y admirada.

Francia es expresión de historia y cultura, destino de emigración y turismo, y sin duda sus ciudadanos han tomado malas decisiones, ya que molesta ver como sucesivos gobiernos la han llevado a una creciente irrelevancia, donde es difícil encontrar en los últimos siglos otro momento donde Europa tenga menos peso que ahora en la balanza de poder. ¿Por qué Francia no despierta de una tragedia europea, donde al igual que en el Reino Unido y España se acepta -sin todavía reacción- la leyenda negra creada por sus enemigos?

Francia es el país de Napoleón y De Gaulle, donde antes se lloró por derrotas militares como la de 1940 hoy hay lágrimas por las instituciones y los franceses que han renunciado a defender a Francia, indebidamente multiplicando sus defectos y errores, en parte, herencia intelectual e influencia de lo que representó mayo 1968 y su "Prohibido Prohibir".

No es un tema de derechos, ya que es uno de los países que tiene más beneficios sociales en el mundo, pero eso no puede ser el motivo de tanta violencia, quizás su calidad, pero más seguro como explicación es que es el modelo de inmigración, quien hoy muestra su fracaso en asegurar la integración de quienes ingresan, legal o ilegalmente, como también reflexionar en que quizás el tan criticado modelo de EE. UU. ofrece más posibilidades de inclusión o por qué Canadá registra tantos casos de inmigrantes de países musulmanes muy bien integrados, ellos, hijos y nietos como también en la misma Francia hay tanta familia inmigrante de Vietnam o China, plenamente orgullosos de su éxito y de ser franceses.

Algo pasó que Francia y sus últimos gobernantes no han querido ver, ya que quienes protestan no son los inmigrantes originales, sino sus hijos y nietos, muchos de quienes no se sienten franceses, sino ciudadanos de los países de donde venían sus familiares, y que quizás nunca en ellos han vivido, salvo como turistas, ya que el tema de fondo es que sus familiares ingresaron a Francia de allá arrancando. Sobre todo, es la culminación de décadas en que no tuvo consecuencias acusar de "racista" a la Francia que con generosidad acogió a quienes desde allá ingresaron. Hoy, somos testigos de autoridades que actúan con pasividad e indiferencia ante una situación que, en vez de mejorar, empeora.

Por cierto, en Francia como también en Europa, hay manifestaciones y demandas reales que necesitan solución como el costo de la vivienda o una educación, que no ofrece iguales oportunidades a los de piel de otro color al de quienes provienen de hogares más acomodados, aunque, contra ello se lucha permanentemente. Es una realidad donde Francia no tiene solución para la inédita situación de nuevas generaciones que viven peor que sus padres, a veces, mayores de edad que no pueden abandonar el hogar, paterno o materno.

Sin embargo, más que estas demandas, en las redes sociales predominan las opiniones que comparan la preocupación de Macron y otros líderes con Gaza más que con los franceses que viven en la pobreza, como también de quienes se sienten ofendidos que culpen de esta agitación a Trump y sus palabras más que a los agitadores, toda vez que la prensa estadounidense informaba que se encontró un ecosistema de 54 organizaciones de izquierda radical que participan en el financiamiento y apoyo a las movilizaciones, que no olvidemos incluyó el saqueo de boutiques muy caras y el arresto de adultos. Además, no se le prestó atención a un muy detallado informe que los responsables de inteligencia le hicieron llegar hace un tiempo al parlamento, como también que en Europa es posible comparar dos respuestas, la de Macron con la de Meloni en Italia adelantándose, es decir, disuadiendo antes que surja más violencia.

Puede haber un tema de recursos mal invertidos como también de una deuda pública que crece día a día y donde sin reformas que nadie quiere acometer, es (casi) imposible financiar el Estado de Bienestar. Sin embargo, por encima de algo puntual, las verdaderas causas necesitan ser encontradas en algo más profundo, como son varios fracasos de gran entidad ensayados por décadas, y que en algún momento fueron un consenso. Se trata en primer lugar, del fracaso de un sistema específico de inmigración conocido como multiculturalismo o multiculturalidad, en segundo lugar, de una ubicación ideológica que también está en crisis a través del mundo y con la cual me he identificado en varias etapas de mi vida como es el centro político, en tercer lugar, muchas veces el centro se ha unido al liberalismo; en cuarto lugar, también ha fracasado una variante de origen liberal, que en política exterior se conoce como buenismo. Por último, en quinto lugar, hay crisis del modelo republicano, ya que, en la calle, en las instituciones de la cultura y en la ideología, existe una alianza de hecho entre el islamismo y la extrema izquierda radical la cual siempre ha existido, pero por rara vez ha encontrado aliados, lo cual significa que hoy, por su apoyo a la violencia, el líder de la Francia Insumisa sea un peligro para la democracia mayor que la Sra. Le Pen, compita ella o un sustituto.

Aunque con intensidad menor lo que vivió Francia, también se ha sabido de violencia en otros países europeos como Bélgica, Italia, Albania (ya antes querían la renuncia del primer ministro), España (Barcelona) anunciándose pronto para Polonia, por lo que hay que ver a Francia, más como un aviso que como un dominó. También lo es para Alemania o el Reino Unido tanto en lo que a la crisis del Estado de Bienestar se refiere como también de un estilo de democracia donde no ha sido sano el llamado "cordón sanitario", no solo no ha detenido ese crecimiento, sino que, en la teoría democrática, todos aquellos que respeten las reglas del juego deben tener la posibilidad de llegar al gobierno.

Sin embargo, lo que ha pasado en Francia es muy profundo, por lo que, aunque cierto el impacto de una deuda pública creciente, en ningún caso se puede caer en el reduccionismo de limitar la explicación a un factor económico, ya que es mucho más lo que lleva a esos manifestantes a volcar su rabia en la calle, ya que no es la primera vez que hay manifestaciones violentas, toda vez que también hubo violencia, aunque en un nivel mucho menor en algo muy diferente como fueron los "chalecos amarillos", ¿los recuerdan?

En algo de mayor similitud, tenemos lo que ocurrió en julio 2023 después de la muerte de Nahel, un joven de 17 años, de padres argelinos y marroquíes, donde Francia vivió días de protestas, también con predominio de la violencia contra el Estado y la sociedad. Antes, había existido un estado de emergencia que por tres meses permaneció el año 2005. Y así como la sangre africana ha convertido a Francia en una potencia futbolística, también ha sido problema de división cuando enfrentan a los países de origen de los padres, y a veces también han participado los jugadores mismos, unos contra otros. No solo en Francia, sino también cuando Bélgica versus Marruecos trasladó a las calles de Bruselas la rivalidad deportiva del Mundial Qatar 2022.

Lo distintivo es que en todos estos años no haya habido ninguna propuesta como tampoco solución a ese conflicto no resuelto, ni desde la oficina del primer ministro ni de la presidencia, toda vez que ahora tienen un problema mayor cuando a lo anterior se le ha agregado, tanto la violencia política como la delincuencial. Esta inactividad influye en el nivel europeo, ya que, así como Alemania dirige la política económica, es Francia quien tiene la llave del control ideológico de la Unión Europea, al menos desde la época de Mitterrand, debido a que sus políticas son reproducidas en la mayoría de los países que la integran.

Si alguien se ha transformado en el niño símbolo de la impotencia gubernamental es Macron, quien pretendió sin conseguirlo exactamente lo contrario, ser una especie de contrapunto buenista a Putin. En el camino le introdujo inestabilidad a la conducción del país, cuando sin tener motivo convocó a elecciones que perdió, convirtiéndose desde entonces en gobierno minoritario, que hoy, con elecciones presidenciales en seis meses, es la expresión misma del llamado pato cojo, aquel caracterizado por palabras más que por hechos. Tampoco ha podido proyectar poder fuera de sus fronteras, tanto, que sin reacción ha perdido presencia militar, siendo obligado a retirarse en forma humillante de países como Mali, Burkina Faso, Níger, Chad, Costa de Marfil y Senegal, poniendo fin a más de seis décadas de presencia militar en esos lugares de África, para ser reemplazado en varios de ellos por el Grupo Wagner, hoy a nombre del Kremlin ruso, un continente que sufre de despreocupación occidental, a pesar de la alta presencia del yihadismo.

En Francia han dejado de enfrentarse solo dos modelos políticos, que han reemplazado a la antigua caracterización de izquierda versus derecha por algo diferente, el centro uniéndose a las izquierdas globalizadas para derrotar a las nuevas derechas del nacionalismo identitario, que le permitieron así llegar a la presidencia al derrotar a Marine Le Pen.

En los años de Macron en el poder se ha consolidado un tercer modelo, aquel que recoge al islam en lo religioso y al pasado colonial en lo étnico, sobre todo del Magreb, norte de África. No es solo el color de la piel de otras migraciones, sino que lo identitario se suma a un sentimiento de discriminación, aunque sea tercera generación, y que además entra en conflicto en los barrios donde habita, al no sentirse ni respetado ni acogido, cuyos números allí habitando crecen mientras que los franceses más antiguos pierden presencia y protagonismo, de tal manera, que antiguos votantes del partido comunista hoy lo hacen por la Agrupación (ex Frente) Nacional. A este modelo político se le ha agregado una unión entre el islamismo y el wokismo progresista, donde la actitud de estos últimos expresa franca adhesión no solo tolerancia, como lo demuestran las multitudes que se han manifestado a favor de Hamas y de "globalizar la intifada", ahora, en París.

Existe algo que antecede a Macron, ya que varios presidentes han querido promover un islam "francés" desde el gobierno, supuestamente coincidente con los valores republicanos. Ello demuestra no entender el desafío que tiene por delante Francia, toda vez que no se comprende que el problema no es la religión, sino una ideología, no es el islam sino el islamismo, el de la yihad permanente, algo que no se detiene ni siquiera con la desaparición de Israel, sino que sigue adelante con España, ya que todo documento de Al Qaeda al igual que otras organizaciones islamistas no se refiere a España como tal, sino como Al Ándalus, haciendo alusión a su presencia por siete siglos, donde no existen naciones como tales, sino solo una comunidad religiosa, y que llevó al Islam, no a la religión, sino al islam político, en su expansión a chocar no solo con las cruzadas, sino también en Asia con los hindúes, los chinos, y en Birmania con los budistas, y donde todo territorio que alguna vez fue musulmán debe ser devuelto a ese dominio.

En lo que a Europa se refiere, es una situación ya anticipada en la segunda mitad del siglo pasado por quien fuera su más destacada periodista, injustamente condenada en tribunales italianos por "islamofobia", en el fondo por haber descrito el problema que hoy viven Francia y Europa con notable exactitud, en libros donde destaca "La rabia y el orgullo" (2001), a través del cual rompió un silencio de años.

Oriana Fallaci tenía un argumento central que trascendía ese libro, que Europa no solo perdería la guerra demográfica sino también lo que hoy llamaríamos la guerra cultural, ya que no solo estaba renegando de su tradición cristiana, sino que también mantenía el pecado del antisemitismo, realidades ambas ampliamente demostradas a través de los años.

Ello fue recordado cuando este viernes 23, Macron calificó un tiroteo cercano a París de "punto de inflexión", debido a que un muerto y cinco heridos serían "la primera vez que se comete un acto terrorista planificado para matar a nuestros compatriotas… solo por su supuesta religión", olvidando los atentados ya habituales contra judíos y también sacerdotes católicos, por lo cual, lo por él dicho, simplemente no es verdad.

Con razón, equivocada o no, en un tiempo diferente, antes de morir (15-9-2006, Florencia) Fallaci alcanzó a conocer otro fracaso en el rescate de la herencia europea, como lo fue no haber podido incorporar al cristianismo como cemento constitucional. A mi juicio Europa perdió la brújula, su sentido de misión y se alejó de su magnífico pasado el 15 de julio de 2003, día en que Valéry Giscard d'Estaing presentó la que se suponía iba a ser la Constitución europea, que nunca sería, ni aprobada ni promulgada. El expresidente había sido nombrado para dirigir la elaboración de un proyecto que resumiera y simplificara los distintos tratados. Sin embargo, aunque fue firmada por los entonces 25 miembros de la Unión, el fracaso fue total, ya que no volvió a hablarse de ella después que los procedimientos de ratificación sufrieran en referéndum el voto negativo de países fundadores como Francia (29-V-2005) y los Países Bajos (1-VI-2005), toda una sorpresa considerando, que al igual que lo que se repetiría con el Brexit del Reino Unido, toda la élite, la mayoría de los partidos políticos, medios de comunicación, el empresariado estaba a favor.

Aunque sí lo aprobó España no se continuó con el proceso de referéndums, pero, a mi juicio, considerando lo que hoy ocurre y la pasividad de Europa para defender su legado, el verdadero fracaso no residió en el rechazo a la aprobación de la propuesta constitucional, sino en algo más profundo, algo que anticipaba lo que hoy ocurre, ya que a mi juicio la mayor decepción fue que simplemente (no se quiso) o pudo incorporar al cristianismo, toda vez que sin duda, Europa como entidad histórica es una creación cristiana. Fue además penoso, ya que fue una omisión que anticipaba lo que hoy se vive en la distorsión comunicacional, ya que no se trataba en caso alguno de algún artículo específico, sino que tal como lo reflejan las actas que revisé, quedó afuera incluso de la enumeración de las fuentes culturales de las cuales derivarían los valores europeos. Es una lástima, ya que, al rechazar al cristianismo, se perdió una fuente de gran fuerza para enfrentar el futuro del proyecto europeo, hoy a la deriva, sin anclaje significativo.

Francia y Europa están en serios problemas, ya que lo que ocurrió muestra una agonía del proyecto europeo, toda vez que incluso más que lo religioso, en la turba de estos días predomina la rabia de no sentirse parte ni del proyecto europeo ni de Francia, rabia que se expresa en la violencia insensata que se ha vivido como también en la dificultad para controlarla, entre otras razones, por las sentencias judiciales, que al menos confunden, por la manera benigna como se ha tratado a algunos, a no olvidarlo, que han cometido delitos.

Hay que repetir que en esta situación también fracasa el modelo republicano por el que Francia ha sentido orgullo durante tanto tiempo, al igual que un lema que ha perdido significado para parte de la población: libertad, igualdad, fraternidad, con la tragedia añadida que hace tiempo que Francia no tiene un debate sin cancelaciones del que discrepa, como tampoco sin acusaciones de "fascista" versus "globalista".

Sin duda, la solución no es el documento firmado por más de mil militares en abril de 2001 que alertaba sobre "la rendición del Estado", aunque lo que debió ser otro insumo, fue recibido con sospecha. En el fondo, la multiculturalidad que ha sido el vehículo europeo para los inmigrantes de las excolonias dejó de funcionar, con responsabilidad de Angela Merkel en la crisis inmigratoria de 2015, siendo Polonia y la Hungría de Orbán quienes tuvieron razón sobre refugio para tantos, sin revisión alguna.

Aunque no tienen relación directa, lo que ahora ocurrió ha sido lo suficientemente grave para que, al calor de esta contienda presidencial, ojalá, Francia, reaccione con el respaldo de su gran historia. Si no lo hace, quizás es porque no tiene las respuestas debido a que todavía no se ha hecho las preguntas adecuadas.

Hora de releer a De Gaulle cuando decía que "la grandeza de una nación se mide por su capacidad para resistir los desafíos", mientras que para Napoleón "la grandeza no reside en no haber caído nunca, sino en siempre levantarse".

@israelzipper

Máster y PhD en Ciencia Política (U. de Essex), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)

Fuente: Netfan Servicios