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08/03/2025

“Las chicas del Buenos Aires”: un documental recupera la historia de las primeras mujeres que ingresaron al Colegio Nacional

Fuente: telam

Hasta 1959 era una escuela de varones. Veinticinco mujeres iban a abrir el camino a tantas que vendrían después. Tres de ellas cuentan cómo fue dar esos pasos iniciales hacia la igualdad

>“El Colegio Nacional de Buenos Aires, uno de los más antiguos del país. Todavía lo pensamos como el colegio de los próceres, los padres de la patria, los Premios Nobel”.

“Imaginá ahora 25 chicas, 12 y 13 años” —dice y el film muestra fotos en blanco y negro de un grupo de exalumnos, varones de traje, mujeres de vestidos formales, perlas al cuello, peinados cortos y vaporosos—. Están por cruzar las puertas para convertirse en las primeras alumnas del Nacional. No fue hace tanto, pero ya son parte de la historia”.

“¿Cómo es entrar con doce años a un lugar en el que no te esperan? Un lugar que no está ediliciamente preparado para darte un baño o un vestuario. ¿Qué vínculos se construyen con los otros: los adultos, los compañeros, las compañeras? ¿Qué idea hay sobre las mujeres en ese lugar?”.

Estas preguntas son algunas de las que se hicieron desde la Oficina de Graduados —el área del Buenos Aires que desarrolla las políticas para sus egresados— que dirige Diego García (promoción 2001) y coordina Flavia De Micheli (promoción 2007), guionista y productora del documental.

—En lo personal fue muy sorprendente porque provengo de una familia de muchos egresados del Buenos Aires, entre los cuales se encuentra mi tía que terminó en 1968. Por eso, para mí, pensar en un colegio con mujeres siempre había sido lo natural. Me impactó darme cuenta de que, en verdad, esta historia era más reciente de lo que imaginaba. Desde hace varios años en la Oficina intentamos cambiar “la imagen de bronce” de los graduados del Buenos Aires, es decir, destacar que no solo pasaron próceres, Premios Nobel y varones encumbrados. Entendemos que somos una gran comunidad, de más de treinta mil nombres, con un vínculo positivo con el conocimiento, con un gran interés por la historia, el presente y el futuro de la institución y, sobre todo, con ganas de devolver. Y también, que en el Buenos Aires, como en todos lados, hay historias que permanecen en el margen y que vale la pena traer al centro —dice De Micheli.

Por ese motivo, al encontrarse con ese mensaje inesperado se contactó con su autora para saber más. Esta entrevista telefónica le reveló detalles sobre los primeros años de las mujeres en el Buenos Aires. Cuando a fines de 2023 planificaban el año siguiente, en el que la primera promoción de mujeres cumplía 60 años de graduadas, decidieron hacerles un reconocimiento. Al comienzo, como funciona la escena pública hoy día, fue un posteo en redes para el 8 de marzo. Luego, una foto del brindis por el aniversario de egreso. El algoritmo le dio pulgar arriba: la repercusión de esas publicaciones superó la usual y así decidieron hacer una serie de entrevistas a algunas de las primeras graduadas para que contaran cómo vivieron su paso inaugural por el colegio emblema.

María Cristina Richaud —licenciada en Psicología, doctora en Filosofía y Letras con orientación en Psicología, investigadora superior del CONICET— entra a un aula y escribe su nombre en el pizarrón. “Yo prácticamente nací con esto porque mi abuelo materno, mi papá y mi tío paterno fueron al Buenos Aires, pero yo no iba a poder ir”. “Ese año que yo tenía que entrar es que Escardó hace toda esa movida en la universidad”.

Marta Litter —doctora en Química, estadía postdoctoral en la Universidad de Arizona, investigadora superior del CONICET— recorre las filas de bancos, los toca. Escribe su nombre. “A mi papá y a mi mamá les avisó Florencio Escardó, que fue el que movió toda la entrada de las chicas al Nacional. Y, por supuesto, mis padres dijeron que sí, entonces si ellos consideraban que yo tenía que ir al Buenos Aires, fui al Buenos Aires, y con mucho gusto”.

Florencio Escardó era mendocino, pediatra. Había cursado sus estudios secundarios en el Buenos Aires, se había convertido en médico en la UBA, graduándose en 1929. Hizo su especialización en Francia e Italia. Cuando volvió a la Argentina comenzó a trabajar en el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez. Por 45 años se desempeñó en diversos puestos y llegó a ser su director. Desde ese cargo introdujo una reforma en pos de mejorar la recuperación de los niños hospitalizados: las madres podrían internarse con sus hijos para ayudarlos a sanar desde el afecto y el amor. Hasta ese momento solo podían visitarlos en un rango de dos horas al día.

Escribió, publicó, enseñó, e introdujo cambios revolucionarios en distintas áreas de la medicina pediátrica. En 1958 fue decano de la Facultad de Medicina y luego fue elegido vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, acompañando al rector Risieri Frondizi. Desde allí propuso e impulsó la iniciativa de volver mixtos el Colegio Nacional de Buenos Aires y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambos dependientes de la UBA. “Todavía se me critica haber conseguido que las mujeres entraran en el Colegio Nacional de Buenos Aires y en el Carlos Pellegrini. Todavía me dicen: ‘Vos sos el que introdujo a las muchachas en los colegios’… (…). Me pareció monstruoso que las mujeres no estuvieran en el colegio. (…) Yo me acuerdo que, cuando se debatió mi ordenanza, un político dijo: ‘Hace cien años que no hay mujeres en los colegios’. Y Risieri Frondizi le contestó: ‘¿Qué quiere?, ¿Qué la vergüenza siga un año más?’”, recordaría Escardó varios años después.

Aunque, antes de ese momento, entre 1892 y 1907, el colegio ya registraba algunas graduadas.

—A las que nos referimos como “las libres” —dice De Micheli— porque pudieron rendir el examen final que les otorgó el título de bachiller pero no pudieron cursar. Entre ellas, Alicia Moreau (luego, de Justo), Ada Elflein, Adela Chertkoff. Muchas fueron pioneras universitarias. Es para destacar que gran parte de estos datos son aportes de las ingresantes de 1959, en colaboración con otras integrantes de las primeras promociones de mujeres del Colegio, como la historiadora Alicia Bernasconi que egresó en 1965 y mantiene un gran vínculo con algunas de las primeras que ingresaron.

En 2009, las ingresantes del 59 escribieron un libro: Cincuenta años no es nada. Las primeras chicas en el Buenos Aires. Ese texto, que fue iniciativa de ellas, fue un material de consulta clave para la investigación del documental, que tuvo como uno de sus mayores desafíos seleccionar entrevistadas que reflejaran diversidad en su paso por el Colegio.

—El segundo gran desafío fue cambiar la óptica. En consulta con el Archivo Histórico del Colegio no solo descubrimos que las ingresantes fueron 25 sino que solo terminaron 17 de ellas, y que el diploma no hacía que esa experiencia fuera menos meritoria. De modo que ya no queríamos hablar de las egresadas de 1964 si no de las ingresantes de 1959 —cuenta De Micheli.

—¿Qué es lo que más destacaron las protagonistas, lo que más recordaban de haber sido las primeras?

“Desde 1959 cada vez más mujeres se incorporaron al Buenos Aires. En el último examen de ingreso, y estrictamente por nota, entraron la misma cantidad de chicos que de chicas”, dice Marina Abiuso al cierre del documental.

El documental “Las chicas del Buenos Aires” se puede ver

Fuente: telam

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