SOCIEDAD
13/03/2025
A doce años del inicio del papado de Francisco: cómo fue aquella fría noche romana en la que Bergoglio se transformó en el jefe de la Iglesia
Fuente: telam
El entonces arzobispo de Buenos Aires viajó a Roma para participar del cónclave cardenalicio porque el papa Benedicto XVI había renunciado. Días más tarde comenzaba su ministerio petrino
Un dato poco conocido: la señal de los celulares colapsó desde las 11:45 hasta las 12:15 de aquel día. Tuve la fortuna de estar allí en aquel momento. Me comuniqué con mi amigo el R. P. François, quien como se encontraba en una reunión en su convento, no estaban enterado de nada. Cuando le comenté el hecho, enojado me respondió: “Estoy en medio de una reunión importante y vos me llamás para hacer bromas!!” y cortó la llamada. Y sí, sonaba a broma.
Entre el 17 y el 23 del mismo mes participó en un retiro espiritual y el 24 de febrero ofició su última misa como máximo jerarca de la Iglesia católica, en la plaza de San Pedro ante 200.000 asistentes. El 27 de febrero llevó a cabo su última audiencia en la plaza de San Pedro, y, al día siguiente, a las 16:55, salió del Palacio Apostólico Vaticano acompañado del resonar de las campanas de las iglesias de Roma.
Muchos amigos míos asistieron al cónclave, como asesores, asistentes, etc. Es decir que no pude comunicarme con ellos de ninguna manera. Fue entonces que nos despedimos con el saludo de aquellos que trabajan en el cónclave: “A Dio piacendo, ci vedremo con il nuovo Papa…”. (Si Dios quiere nos veremos con el nuevo Papa).
El 13 de marzo no se esperaban ninguna sorpresa. Extrañamente, ese día hacía mucho frío, lo que es raro en esa época del año. Y como se sabe la hora de los escrutinios (solo eso se sabe, la hora aproximada) las cámaras de todo el mundo comenzaron a trasmitir y a enfocar a la famosa chimenea que se ubica en el tejado de la capilla Sixtina. A las 19:06 aproximadamente comenzó a salir humo blanco. La famosa “Fumata Bianca” ergo había Papa, y las campanas de toda Roma volvieron a sonar.
Mis compañeros me abrazaban, y yo estaba en shock. Bergoglio, mi Arzobispo era el nuevo Papa. Como se dice por estos lares, no sonaba ni en las guitarras su nombre como candidato a Papa. Ahora sabemos que en la última votación Bergoglio consiguió 85 votos. Scola quedó con 20, Ouellet, con 8, y Agostino Vallini, con 2.
Y continuó: “La comunidad diocesana de Roma tiene su Obispo: gracias. Antes de todo, quisiera rezar por nuestro obispo emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie. Y ahora, comenzamos este camino: obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad todas las iglesias. Un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros. Pidamos siempre por nosotros: los unos por los otros. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran hermandad. Les deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi cardenal vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad, tan bella. Y ahora quisiera dar la bendición, pero antes les pido un favor: antes que el obispo bendiga al pueblo les pido que pidan al Señor para que me bendiga. La plegaria del pueblo pidiendo la bendición para su obispo. Hagámoslo en silencio. Ahora les daré la bendición, a ustedes y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Hermanos y hermanas, los dejo. Muchas gracias por la acogida. Recen por mí. Hasta pronto. Nos vemos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen, para que custodie a toda Roma. Buenas noches y buen descanso”.
Fuente: telam