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Jueves 23 de Abril de 2026

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08/03/2025

La CGT, en estado de anarquía: cada sindicato mantiene su juego autónomo y despliega su propia estrategia electoral

Fuente: telam

La dinámica interna de la central obrera está a tono con la atomización y división del gremialismo actual, donde predominan las estrategias individuales antes que las colectivas. El fenómeno se traslada al plano político, con apuestas disímiles para las elecciones

>Hoy existe un gremialismo atomizado y dividido como nunca, sin una CGT que lo contenga, lo agrupe y le dé una identidad definida, y cada sindicato se mueve de manera autónoma e inconsulta. Muy lejos de la forma en que se comportaba aquella “patria sindical” de los años 70 u 80, con Lorenzo Miguel como estandarte de un movimiento obrero para el cual el verticalismo era casi una religión.

Virtualmente paralizada, sin reuniones ni debate, la CGT refleja un momento de enorme desorientación de la dirigencia sindical: aún no pudo superar el trauma de que haber apostado de todas las formas posibles hace dos años al triunfo electoral de Sergio Massa, mientras que sus bases le dieron la espalda y votaron mayoritariamente a Javier Milei. Y aún hoy, aunque ya no tienen números tan favorables, las encuestas confirman que muchos trabajadores siguen prefiriendo al líder libertario antes que a muchos de esos jefes peronistas con tanto poder desde hace décadas y sin haber podido resolver la pérdida salarial, la caída del empleo y la multiplicación de la pobreza.

En la época de esplendor de la CGT, formar parte de su estructura aportaba un diferencial que le otorgaba ventajas para negociar y obtener lo que pretendía en las negociaciones sectoriales. Ahora, hay dirigentes que prefieren tomar distancia de la estrategia ultrapasiva de la central obrera y sacar provecho de su propio poder de fuego, más efectivo que subordinarse a la cúpula cegetista.

Convertida en una galería de individualidades, sin dinámica colectiva, la CGT pasó del récord de haber hecho dos paros generales en apenas 150 días de gobierno de Milei al actual congelamiento extremo de su actividad. Es cierto que su presentación contra el DNU 70 derivó en el freno de su capítulo laboral por parte de la Justicia, aunque también hay que reconocer que la eliminación de 42 artículos de la Ley Bases que tocaban la sacrosanta legislación del trabajo fue posible gracias a la muñeca política de un aliado de los sindicalistas como el diputado Miguel Angel Pichetto.

En una nueva comprobación del predominio del juego individual antes que el colectivo, mientras la CGT sigue sin ponerse al frente de la pelea para frenar los costos sociales de la actual reforma del Estado, la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), uno de los gremios dialoguistas que conducen la central obrera, marchó este viernes para protestar contra los despidos en el Ministerio de Capital Humano. El secretario adjunto de la CGT es el líder de UPCN, Andrés Rodríguez, que no comparte la postura combativa a ultranza contra el Gobierno de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que lidera Rodolfo Aguiar, y que declara paros y movilizaciones al por mayor.

Pero la manifestación de este momento desconcertante del sindicalismo también se traslada al plano político-electoral. La mayoría de los dirigentes gremiales están encolumnados hoy detrás de la figura de Axel Kicillof como presidenciable para 2027, pero, a tono con el espíritu de fractura permanente, se empieza a conformar un sector que apuesta a una coalición peronista-radical para dentro de cuatro años. Y algunos, de todas formas, se mantienen expectantes y fieles a lo que decida Cristina Kirchner, que, por ahora, mueve lentamente sus fichas como titular del PJ sin revelar el juego final que desplegará para disputarles a los libertarios la continuidad al frente de la Casa Rosada.

En el nuevo PJ figuran otros dirigentes gremiales de extrema confianza de Cristina Kirchner: Ricardo Pignanelli (SMATA) se quedó con la vicepresidencia 5a., mientras que Víctor Santamaría (encargados de edificios), Vanesa Siley (judiciales), Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Daniel Catalano (ATE Capital) y Alejandra López (SADOP Capital) ocupan 5 de las 22 secretarías del partido.

De ese pelotón, en principio, saldrían los candidatos a diputado nacional de extracción sindical que elegirán la presidenta del PJ y su hijo Máximo Kirchner: parece difícil que dejen afuera a Siley, una abanderada de La Cámpora, y a Sergio Palazzo (bancarios), el radical K, a quienes este año se les vencerá el mandato como diputados. Nadie descarta sorpresas como Pablo Moyano en la nómina de candidatos legislativos: hay vasos comunicantes entre el ex líder cegetista y el planeta K, y la jugada podría ser un golpe para la CGT dialoguista y para su papá Hugo, otra vez crítico del kirchnerismo.

En su propio andarivel, Luis Barrionuevo lanzó en febrero pasado el partido Mientras, Kicillof arma su pata sindical cada vez con más dirigentes: desde los dialoguistas de la CGT Héctor Daer y Andrés Rodríguez hasta el combativo líder de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, pasando por ultra-K como Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) y Roberto Baradel (SUTEBA). Un mosaico amplio que reúne a los enemigos de Cristina Kirchner y también a sus amigos, como se vio en el palco de la Legislatura bonaerense cuando el gobernador abrió las sesiones ordinarias.

“La pelea de Cristina y Axel es para la tribuna. Queremos que se hable del peronismo aunque sea para decir que estamos enfrentados. Hay un acuerdo subterráneo entre ellos”. Lo dijo a Infobae un armador sindical que está cerca de Kicillof, dando la idea de que finalmente todo el peronismo se unirá detrás de la candidatura presidencial del gobernador bonaerense para los comicios de 2027. Pero, ¿qué pasará en las elecciones de este año? Dicen que Kicillof quiere convencer a Héctor Daer de sumarse a la lista de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, pero esos lugares los sigue digitando Cristina Kirchner y el cotitular de la CGT es uno de sus principales adversarios.

Aun así, la titular del PJ envió a un emisario para una misión reservada: se reunió con un jefe cegetista para sondear si la cúpula de la central obrera estaría dispuesta a un contacto secreto con ella. Es lógico que la presidenta del PJ quiera acercarse a todos: si el partido llega fracturado a las elecciones bonaerenses se corre el riesgo de perder. Por el contrario, un triunfo ante Javier Milei en la Provincia debilitaría al Presidente y dejaría muy bien posicionado al peronismo para 2027.

En este caleidoscopio en que se convirtió el sindicalismo, con más reflejos que imágenes nítidas de lo que pasa a su alrededor, cada uno hace su juego y, sin quererlo, o queriéndolo, le resta poder a todos.

Fuente: telam

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