08/11/2024
Los osos de agua vuelven a asombrar a la ciencia: descubren que son resistentes a la radiación

Fuente: telam
Los tardígrados son unos diminutos animales microscópicos que pueden vivir en condiciones extremas. Cómo su extraordinaria resistencia desafía los límites de la vida en la Tierra
>Los Bajo el microscopio, sus cuerpos se ven gordos y segmentados, y sus cabezas planas, pero sobresalen en la naturaleza por ser casi indestructibles. Recientes investigaciones revelan aún más secretos sobre sus mecanismos de supervivencia, y mostraron que se adaptan a ambientes extremos y a altos niveles de radiación que resultarían letales para casi cualquier otra forma de vida.
Científicos de China estudiaron a una nueva especie de tardígrado, Hypsibius henanensis, descubierta hace seis años. Este estudio detallado del genoma arrojó un hallazgo clave: la especie posee 14.701 genes codificadores de proteínas, de los cuales el 30.2% (4.436 genes) son exclusivos de estos organismos. Entre esos genes destacan algunos que podrían estar directamente involucrados en la habilidad de los tardígrados para resistir la radiación, lo cual marca un avance en la comprensión de su sorprendente biología.Estos diminutos animales, que apenas miden unos 0,3 a 0,5 milímetros, representan la capacidad de la naturaleza para resistir, adaptarse y perdurar. Las investigaciones sobre sus estrategias de resistencia a la radiación y la criptobiosis siguen inspirando a los científicos a desafiar los límites y a explorar nuevas fronteras, mostrando que, en la naturaleza, siempre hay algo más que aprender.Para probar la resistencia de H. henanensis, los investigadores lo sometieron a ráfagas de radiación y observaron cómo respondía. Este proceso reveló tres mecanismos principales:- Estos hallazgos proporcionan una explicación más precisa sobre cómo estos diminutos organismos sobreviven a dosis de radiación de entre 3.000 y 5.000 grays, unas mil veces superiores a las letales para los humanos. Tal capacidad sugiere que los tardígrados poseen una especie de “superpoder” biológico que, si lograra ser replicado o comprendido completamente, podría tener aplicaciones en medicina y en la preparación para vuelos espaciales de larga duración.
Durante la criptobiosis, los tardígrados pueden soportar temperaturas extremas de hasta -273 °C o superar los 150 °C, lo cual es notable para un organismo microscópico. Además, en este estado, resisten presiones extremas y sobreviven en el vacío del espacio. Según los expertos, esta habilidad para soportar condiciones tan diversas proviene de proteínas especiales que protegen sus células y de la producción de trehalosa, un azúcar que preserva las estructuras celulares.
Los tardígrados son invertebrados milimétricos que han evolucionado para sobrevivir en entornos extremos, desde las profundidades del océano hasta las montañas más altas y los fríos desiertos. Su dieta, normalmente compuesta de líquidos celulares de plantas y algas, es simple y esporádica, lo cual les permite resistir largos periodos de inanición.Una característica llamativa de los tardígrados es su andar. Un estudio reciente, liderado por Nirody y publicado en Nirody explica que esta lentitud es una estrategia de supervivencia en sí misma: el andar lento y medido de los tardígrados les ha permitido prosperar en entornos extremos. El estudio de Nirody utilizó videos que muestran cómo estos diminutos seres se trasladan de manera deliberada y controlada, en un esquema de coordinación que, según la investigadora, es “eficiente en todas las condiciones”.
Por ejemplo, los conocimientos sobre la proteína TRID1 podrían aprovecharse para desarrollar terapias que ayuden a la regeneración celular en entornos con radiación alta, como en tratamientos oncológicos. La NASA y otras organizaciones espaciales también podrían beneficiarse de estos descubrimientos al buscar métodos para proteger a los astronautas de la radiación en misiones a largo plazo.
Los avances en el estudio de los tardígrados desafían las fronteras actuales de la biología y abren la puerta a nuevas preguntas sobre los límites de la vida en la Tierra y más allá. Según los investigadores, el análisis del genoma y los estudios de comportamiento de H. henanensis son solo el comienzo, ya que hay cerca de 1.500 especies de tardígrados en el planeta.
Entender cómo funcionan sus mecanismos de defensa en todas estas especies es un desafío científico que podría, en el futuro, proporcionar pistas sobre la capacidad de la vida para persistir en condiciones extremas. Como afirman los investigadores, “la capacidad de los tardígrados para sobrevivir en las condiciones más duras continúa reformulando nuestro concepto de los límites de la vida animal en la Tierra”.
Fuente: telam