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02/12/2024

Sonarse los dedos y su efecto en la salud: ¿hay riesgos reales?

Fuente: telam

El hábito de crujirse los dedos, practicado por millones de personas en todo el mundo, suele asociarse con nerviosismo o alivio, pero su origen se encuentra en un mecanismo natural del cuerpo: el colapso de burbujas en el líquido sinovial de las articulaciones

>El crujido de los dedos es un sonido que muchos encuentran relajante y otros irritante, pero que casi siempre despierta una pregunta: ¿es perjudicial para la salud? Este fenómeno, que suele acompañar a gestos nerviosos o de alivio, tiene una explicación científica que desmonta mitos populares.

La idea de que este hábito puede causar artritis u “engrosar” las articulaciones ha persistido durante décadas, pero la ciencia no ha encontrado respaldo para estas afirmaciones. De hecho, Renata Gregorio Paulos, especialista en traumatología del Instituto de Ortopedia y Traumatología de la Universidad de São Paulo, afirm{o a National Geographic que hasta ahora no hay pruebas de que el crujido frecuente tenga efectos negativos sobre la salud articular. Lo que sí está demostrado es que el sonido proviene de un mecanismo completamente natural y no de algún daño estructural en las articulaciones.

Aunque la evidencia disponible sugiere que sonarse los dedos no está relacionado con problemas como la artritis, algunos estudios han encontrado resultados más variados. Por ejemplo, una investigación realizada en un hogar para ancianos en Los Ángeles en 1975 concluyó que aquellos que practicaban el hábito tenían una menor incidencia de osteoartritis en las manos.

Más allá del alivio momentáneo que algunos describen al sonarse los dedos, los estudios no han identificado beneficios significativos para la salud articular. Según Paulos, algunos análisis sugieren que el rango de movimiento en la articulación puede aumentar ligeramente después de crujir los dedos, pero este efecto es temporal y no tiene un impacto relevante en la funcionalidad o salud a largo plazo. Tampoco se ha encontrado que esta práctica prevenga o acelere enfermedades como la osteoartritis.

En cuanto a los riesgos, aunque la evidencia apunta a que el hábito no es perjudicial para las articulaciones, existen reportes aislados de lesiones autoinfligidas. Entre estos se incluyen esguinces en los ligamentos de los dedos o molestias relacionadas con la fuerza aplicada durante el crujido. Sin embargo, estos casos son raros y no representan un riesgo generalizado.

Contrario al mito, los factores que realmente aumentan el riesgo de desarrollar artritis están bien documentados. La edad es uno de los principales, ya que el desgaste natural del cartílago articular es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Además, la predisposición genética, junto con lesiones previas o una vida de trabajo manual intensivo, son elementos clave en el desarrollo de esta condición.

Fuente: telam

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